Me enamoré de los viajes cuando era niña, refugiándome entre las páginas de las revistas que encontraba en la tienda de mi madre. Antes de cumplir los dieciocho ya había hecho mi primer viaje en solitario, y desde entonces el mundo se convirtió en un territorio por explorar.
El viaje que más impacto ha tenido en mí fue una travesía de veinte meses en bicicleta desde España hasta Pakistán. Dormí en una tienda de campaña, conviví con locales, me adentré en sus tradiciones y cuestioné mi forma de pensar al sumergirme en otros códigos culturales. Soy feliz mirando un mapa para trazar nuevas rutas, corriendo por la montaña, profundizando en las diferentes formas de entender la vida, y acompañando a otros viajeros a sumergirse en las historias de las personas que habitan nuestro planeta.